Negocios

Entre rumores de fusión espacial y pegatinas olvidadas: la doble cara de Tesla

La cotización de Tesla ha cerrado con un ligero repunte del 0,14 %, impulsada por un factor que a priori ocurre muy lejos de sus líneas de ensamblaje: la salida a bolsa de SpaceX. El registro del folleto de la OPV de la compañía aeroespacial ha disparado las quinielas en Wall Street sobre una posible megafusión entre ambas entidades. Al fin y al cabo, los lazos y las sinergias operativas entre las dos joyas de la corona de Elon Musk son cada día más estrechos. Es el tipo de narrativa grandilocuente y de altos vuelos que suele encantar a los inversores institucionales y minoristas.

Pero mientras el mercado fantasea con conquistas espaciales y movimientos corporativos mastodónticos, la realidad a pie de fábrica es bastante más terrenal y, a ratos, un tanto engorrosa. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) de EE. UU. ha confirmado que Tesla se ha visto obligada a llamar a revisión a 14.575 de sus SUV Model Y. El motivo de esta campaña no es un fallo crítico en el sistema de conducción autónoma ni un problema de degradación de baterías, sino algo mucho más analógico: la ausencia de una pegatina.

La normativa federal es tajante al respecto y exige que cada coche lleve en el pilar de la puerta del conductor una etiqueta de certificación. En ella se detalla el peso máximo de carga que soporta el vehículo, las especificaciones técnicas de los neumáticos y la fecha exacta de fabricación. Sin este pedazo de plástico adhesivo, advierte el regulador, el usuario conduce a ciegas respecto a los límites de carga reales de su coche, lo que sobre el papel incrementa sustancialmente el riesgo de accidente. Para ser justos con la marca, y tal y como adelantaba la agencia Reuters, hasta el momento de tramitar la revisión no constaba ni una sola queja, lesión o siniestro vinculado a este despiste.

El patinazo de producción tuvo lugar en la histórica planta californiana de Fremont. Según los datos recogidos por el portal especializado Electrek, entre el 17 de noviembre de 2025 y el 21 de abril de 2026, un sistema de escaneo visual automatizado falló estrepitosamente. La máquina, encargada en teoría de verificar que la pegatina estaba bien colocada en cada chasis, estuvo haciendo la vista gorda durante casi medio año. No fue hasta el 17 de abril, durante un control de calidad rutinario, cuando un operario se dio cuenta de la falta de etiquetas. Esto tiró de la manta, llevó a los ingenieros a investigar a fondo la línea y terminaron señalando al sistema de escáner como el único culpable del desaguisado.

Tesla ya ha metido mano al escáner para arreglarlo y, por si las moscas, ha introducido un paso de verificación humana en la cadena de montaje para garantizar que la historia no se vuelva a repetir. Las estimaciones internas de la compañía apuntan a que el problema real afecta solo a un 45 % de esos más de catorce mil coches señalados.

Aquí viene la verdadera faena para los propietarios. Al ser un defecto puramente físico y de hardware, esta vez a Tesla no le vale con lanzar un parche OTA (Over-The-Air) para arreglar el problema de manera remota mientras el coche duerme en el garaje. Toca pasar por el taller. Durante la visita al servicio técnico, un mecánico comprobará in situ si la etiqueta está en su sitio y, si el coche viene limpio de fábrica, se la pondrá sin mayor coste. La campaña está registrada bajo el expediente SB-26-19-002 y las cartas oficiales de notificación empezarán a llegar a los buzones el próximo 17 de julio, aunque los dueños más impacientes tienen vía libre para llamar ya directamente al teléfono de asistencia de la marca.

Este contratiempo de fabricación se suma a una lista ya considerable de toques de atención recientes en materia de seguridad. A principios de este mismo año, la firma tuvo que intervenir más de 218.000 vehículos por un problema de lag bastante molesto en la cámara de visión trasera al engranar la marcha atrás, un fallo que sí pudieron solventar con una simple actualización de software. Y si ampliamos el foco a los tres primeros trimestres de 2025, el volumen de coches llamados a revisión superó holgadamente las 662.000 unidades. Lo verdaderamente curioso es que el culebrón de las pegatinas de certificación ya tiene un precedente en la casa: en 2019 ocurrió algo casi calcado con los Model 3. La gran diferencia es que aquel error de calibración afectó a lo fabricado durante apenas cinco días, un lapso insignificante si lo comparamos con el medio año que el escáner de Fremont ha estado ignorando a los Model Y.